En el Caribe colombiano

cocinar con orgullo es también 
cocinar con respeto por la vida.

Hoy, más que nunca, la gastronomía 
tiene el poder de ser responsable, 
consciente
y profundamente conectada 
con el medio ambiente.

Nuestra gastronomía, rica en tradición 
y biodiversidad, puede ser una poderosa 
aliada en la lucha por un mundo 
más sostenible.

  • La materia prima:

    Cocinar desde la tierra que nos alimenta

    Al preferir alimentos cultivados cerca, reducimos 
    el transporte, el uso de combustibles y apoyamos a 
    nuestros campesinos y pescadores.
    Y si vienen de 
    prácticas respetuosas con la naturaleza, como la 
    agricultura ecológica, mejor aún.

  • Sabiduría ancestral contribuye a un futuro sostenible

    En las cocinas caribeñas, siempre se ha sabido 
    aprovechar todos los alimentos que no usan en 
    la cocción y se transforman en nuevos platos o se 
    devuelven a la tierra como abono. En la actualidad, 
    esa sabiduría es más valiosa que nunca.

    Cocinar solo lo necesario, planear los menús y 
    conservar bien los alimentos es cuidar el bolsillo… 
    y también el planeta.

  • Energía que no se desperdicia

    Cocinar con eficiencia también es un acto de 
    responsabilidad.
    Usar ollas de presión, tapar las 
    cazuelas, ajustar el fuego al tamaño del recipiente, 
    son pequeños gestos que hacen una gran diferencia. 
    En el Caribe, donde el sol brilla con fuerza, incluso se 
    puede soñar con cocinas solares.

  • Decirle adiós al plástico, 
    con sabor a tradición

    Las generaciones antepasadas cocinaban con totumas, cucharones de madera y ollas de barro. Hoy, volver a esos materiales no solo es un homenaje a nuestras raíces, también es una forma de reducir el uso de plásticos que contaminan los mares. El vidrio, la cerámica y la madera son aliados duraderos y sostenibles.

  • Residuos bien gestionados, naturaleza agradecida

    Separar los residuos, no botar el aceite por el 
    fregadero, compostar lo orgánico…

    Son acciones sencillas que tienen un gran impacto. 
    En el Caribe, donde la naturaleza es generosa, 
    devolverle el favor es un deber que asumimos 
    con orgullo.

  • Cocinar con conciencia

    Desde La Guajira hasta San Andrés, desde 
    Barranquilla hasta Cartagena, la cocina 
    caribeña es un canto a la vida. Hoy, ese 
    canto también puede ser un compromiso 
    con el planeta.

    Porque cuidar lo nuestro es cuidar el mundo.

Ven a Sabor 
Barranquilla

para descubrir porque 
la cocina es vida




En el Caribe colombiano

cocinar con orgullo es también 
cocinar con respeto por la vida.

Hoy, más que nunca, la gastronomía 
tiene el poder de ser responsable, 
consciente
y profundamente conectada 
con el medio ambiente.

Nuestra gastronomía, rica en tradición 
y biodiversidad, puede ser una poderosa 
aliada en la lucha por un mundo 
más sostenible.

  • La materia prima:

    Cocinar desde la tierra que nos alimenta

    Al preferir alimentos cultivados cerca, reducimos 
    el transporte, el uso de combustibles y apoyamos a 
    nuestros campesinos y pescadores.
    Y si vienen de 
    prácticas respetuosas con la naturaleza, como la 
    agricultura ecológica, mejor aún.

  • Sabiduría ancestral contribuye a un futuro sostenible

    En las cocinas caribeñas, siempre se ha sabido 
    aprovechar todos los alimentos que no usan en 
    la cocción y se transforman en nuevos platos o se 
    devuelven a la tierra como abono. En la actualidad, 
    esa sabiduría es más valiosa que nunca.

    Cocinar solo lo necesario, planear los menús y 
    conservar bien los alimentos es cuidar el bolsillo… 
    y también el planeta.

  • Energía que no se desperdicia

    Cocinar con eficiencia también es un acto de 
    responsabilidad.
    Usar ollas de presión, tapar las 
    cazuelas, ajustar el fuego al tamaño del recipiente, 
    son pequeños gestos que hacen una gran diferencia. 
    En el Caribe, donde el sol brilla con fuerza, incluso se 
    puede soñar con cocinas solares.

  • Decirle adiós al plástico, 
    con sabor a tradición

    Las generaciones antepasadas cocinaban con totumas, 
    cucharones de madera y ollas de barro. Hoy, volver a esos 
    materiales no solo es un homenaje a nuestras raíces, 
    también es una forma de reducir el uso de plásticos 
    que contaminan los mares. El vidrio, la cerámica y la 
    madera son aliados duraderos y sostenibles.

  • Residuos bien gestionados, naturaleza agradecida

    Separar los residuos, no botar el aceite por el 
    fregadero, compostar lo orgánico…

    Son acciones sencillas que tienen un gran impacto. 
    En el Caribe, donde la naturaleza es generosa, 
    devolverle el favor es un deber que asumimos 
    con orgullo.

  • Cocinar con conciencia

    Desde La Guajira hasta San Andrés, desde 
    Barranquilla hasta Cartagena, la cocina 
    caribeña es un canto a la vida. Hoy, ese 
    canto también puede ser un compromiso 
    con el planeta.

    Porque cuidar lo nuestro es cuidar el mundo.

Ven a Sabor 
Barranquilla

para descubrir porque 
la cocina es vida

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