Cocina y Naturaleza
En el Atlántico colombiano, cocinar no es solo técnica: es memoria viva y conexión con la naturaleza. El río, generoso y sabio, ofrece sus frutos, y entre ellos, el bagre ocupa un lugar especial. Su pesca, más que una actividad económica, es un saber ancestral que fluye entre generaciones en municipios como Suan, Campo de la Cruz, Candelaria, Santa Lucía y Manatí.
Junto al bagre, el bocachico y la arenca también son protagonistas de nuestras cocinas tradicionales. Cada uno, con su sabor, forma parte de los platos que nos identifican: sancochos, guisos, arroces y frituras que narran historias de río, familia y resistencia.
Estos peces no solo alimentan el cuerpo, sino también la identidad de una región que honra lo que crece en su entorno y valora lo que el agua trae. Son símbolos del equilibrio entre cultura, territorio y sostenibilidad: verdaderos emblemas del sabor costeño.
Foto proporcionada por Patricia Mestre. Uso cultural autorizado.

